¿Qué es la propagación DNS y cuánto tarda?
La propagación DNS es el tiempo que tardan los cambios que haces en los registros DNS o en los servidores DNS de un dominio en actualizarse en toda la red de servidores DNS de Internet. Es ese rato raro en el que acabas de registrar un dominio o de cambiar los nameservers, escribes la dirección en el navegador y la web todavía no funciona.
Te explico qué está pasando ahí.
Lo que mucha gente entiende mal es esto: cuando ves que el cambio "no se nota", no es que no se haya hecho.
El cambio ya está aplicado en tus servidores DNS. Lo que pasa es que el resto de servidores DNS del mundo todavía tienen guardada en caché la información antigua, y necesitan un tiempo para refrescarla. Ese tiempo depende sobre todo de dos cosas: del TTL de tus registros y de la extensión del dominio.
Para entender la propagación, primero hay que tener claro cómo viaja una petición DNS.
Cuando un visitante escribe tu dominio en el navegador web, no pregunta directamente a tus servidores DNS.
En primer lugar pregunta al resolver DNS de su ISP (su proveedor de Internet) o al proveedor DNS que tenga confirmado en su ordenador, que es quien guarda en caché las respuestas para no tener que consultar una y otra vez.
Si ese resolver DNS no tiene la información o ya ha caducado, va a buscarla a los servidores DNS donde están tus registros.
Si quieres profundizar en qué es exactamente un servidor DNS y cómo se encaja en todo esto, lo tienes explicado en este artículo sobre servidores DNS.
Cada resolver DNS y cada ISP (proveedor de Internet) tiene su propia caché, y esas cachés van caducando y refrescándose poco a poco, cada una a su ritmo.
Mientras una ya tiene la información nueva, otra sigue sirviendo la antigua. De ahí que la propagación no sea instantánea.
La propagación DNS no significa que el cambio no se haya hecho: significa que los distintos servidores DNS de Internet todavía tienen guardada en caché la información antigua y necesitan tiempo para refrescarla.
La caché es importante, ya que minimiza el número de peticiones que se tienen que hacer a los servidores DNS raíz.
Aquí está la clave de toda la propagación: el TTL (Time To Live).
El TTL es el tiempo en segundos que los servidores DNS de Internet guardan en caché la información de un registro antes de volver a consultarla.
Lo configuras en cada registro DNS (un registro A, un MX, un CNAME…) y normalmente se deja por defecto si no tienes necesidades específicas. Es el factor que más condiciona la velocidad a la que propaga un cambio.
Imagina que tienes un registro DNS con un TTL de 3600 segundos, es decir, una hora.
Eso quiere decir que un resolver DNS que haya cacheado tu registro va a seguir sirviendo la respuesta vieja hasta una hora después, aunque tú ya hayas hecho el cambio.
Por eso, si sabes que vas a cambiar registros en una migración o en un cambio planificado, un truco útil es bajar el TTL a un valor pequeño unas horas antes.
De esta forma las cachés caducan rápido y, cuando hagas el cambio DNS de verdad, propagara mucho más rápido.
El TTL es el factor que más condiciona la velocidad de propagación: cuanto menor sea, antes volverán los servidores DNS a consultar tus registros y antes verás reflejado el cambio DNS.
Vamos al grano con la pregunta que casi siempre se hace:
¿Cuánto tarda la propagación DNS? La respuesta honesta es que depende, pero puede ir desde unos minutos hasta 24 horas según la extensión del dominio.
Y aquí conviene separar dos cosas que se confunden mucho: el registro del dominio es inmediato (en el momento en que se procesa el pago, el dominio ya está registrado), mientras que la propagación DNS es lo que tarda en estar realmente operativo.
Con datos concretos: los dominios .es gestionados por NIC.ES tienen un tiempo mínimo de propagación de unas 8 horas, y normalmente a las 12-16 horas es cuando ya están funcionando.
En cambio, los dominios gestionados por la ICANN, como los dominios .com, propagan en 5-10 minutos en la mayoría de los casos.
Así que si registras un .com y a los diez minutos ya está funcionando, es lo normal; si registras un .es y a la media hora no responde, también es lo normal.
Mientras que la propagación está en marcha, lo mejor que puedes hacer es comprobar el estado en lugar de quedarte mirando el navegador a ciegas.
Para eso tienes IntoDNS.io, una herramienta nuestra de Raiola Networks para auditar los registros DNS de un dominio y ver cómo está su configuración.
Durante la propagación es normal que la web responda de forma intermitente, o que unos visitantes la vean y otros no, según desde qué resolver DNS estén consultando. Este es exactamente el comportamiento esperado mientras las cachés del mundo se van poniendo al día.
Nuestra recomendación desde Raiola Networks es simple: paciencia, no toques más los registros mientras propagan, y comprueba el estado con IntoDNS.io en vez de hacer cambios sin sentido que pueden complicar más el tema.
Por cierto, un DNS Anycast o geodistribuido como Cloudflare o Amazon Route53 suele propagar las operaciones sobre registros más rápido que un DNS normal.
Si tienes dudas o problemas relacionados con la propagación DNS de un dominio registrado en Raiola Networks o con registros gestionados por nuestros DNS, puedes contactar con nuestro departamento de soporte 24/7 y te ayudaremos encantados.
Álvaro Fontela
Consultor WordPress, además de CEO y cofundador de Raiola Networks. Autor del libro "Curso Práctico de WordPress" y speaker en congresos de marketing digital.
Autor
¿Te gusta nuestro contenido?
Si quieres ser el primero en leer nuestro contenido y enterarte de nuestras noticias.
HOSTING SSD desde 8,95€
Haz clic aquí¿Te ayudamos?
Escríbenos si tienes dudas o necesitas una solución específica
Categorías
Destacados