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Qué es el naming y cómo elegir tu nombre de marca [Con ejemplos]

En marketing, denominamos «naming» al proceso de crear y desarrollar el nombre de una marca, empresa, producto o servicio. Se trata de una tarea esencial en el ámbito de la publicidad y la identidad corporativa, ya que el nombre de tu marca puede tener un impacto significativo sobre la percepción del público y su capacidad de reconocimiento del proyecto.

Un buen nombre de marca no solo debe ser descriptivo y fácil de recordar, sino también reflejar la identidad y los valores que representa.

A lo largo de la historia, el naming ha ido evolucionando junto con el comercio y la necesidad de distinguir entre productos y servicios en un mercado cada vez más saturado. Hoy en día, el naming se ha vuelto más estratégico y ha adquirido un papel crucial en la construcción de la marca.

Así, con el auge del marketing y la publicidad, las empresas han entendido la importancia de crear una marca y de darle un nombre sonoro y fácil de reconocer. Este cambio ha conducido a la profesionalización del proceso de naming y ya existen las agencias especializadas únicamente en esta tarea.

Y es que el naming no se limita solo a la elección de un buen nombre, sino que también implica consideraciones legales, lingüísticas, culturales y técnicas (no hay que olvidarse de comprobar la disponibilidad de los dominios que correspondan, por ejemplo).

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En un mundo en el que la competencia es feroz y la atención del consumidor es limitada, un nombre de marca bien elegido puede marcar la diferencia entre el éxito y el olvido.

Entendido, pero entonces…

¿Cuál es la diferencia entre naming y branding?

En el ámbito del marketing y la identidad corporativa, naming y branding son conceptos que están estrechamente relacionados, pero que son distintos.

Vamos a ver rápidamente en qué se diferencian.

Naming: Específicamente y como te decía más arriba, es el proceso de creación y selección del nombre de una marca, empresa, producto o servicio. El objetivo del naming es encontrar un nombre descriptivo que contribuya a la identidad de marca y facilite su reconocimiento por parte del público.

Branding: Es un concepto más amplio, ya que abarca todas las estrategias y elementos visuales y emocionales que forman la imagen de una marca. Incluye aspectos como el logo, los colores corporativos, el tono de voz, la personalidad y otros elementos que contribuyen a la percepción global de la marca en la mente del consumidor.

Por lo tanto, el naming es una parte crucial del branding, pero este último va mucho más allá del nombre y abarca la forma en que una marca se presenta ante el público.

Tipos de nombres de marca y ejemplos de naming que lo han petado

Existen varios estilos para enfocar el proceso de naming y los nombres de marca pueden clasificarse en diversas categorías, en función de su naturaleza y características.

Para seleccionar un tipo de naming, las empresas deben tener en cuenta su estrategia de marketing, el público objetivo, la competencia existente y la imagen que desean proyectar. Si te atascas en esta fase, siempre puedes hacer un brainstorming con tu equipo para sacar nuevas ideas.

Ahora te daré varios ejemplos de tipos de naming que puedes utilizar. Recuerda que cada uno de estos enfoques tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Tu elección deberá depender de los objetivos concretos que te hayas fijado para tu marca.

¿Vamos a ello?

Naming descriptivo

Naming descriptivo

Este tipo de naming implica la elección de un nombre que describa directamente la naturaleza o características del producto, servicio o empresa. Se trata de transmitir de manera clara y evidente la propuesta de valor, facilitando así una comprensión inmediata por parte del público.

¿Un posible inconveniente? Pues que, en entornos saturados donde la diferenciación es crucial, un nombre descriptivo puede resultar genérico y menos memorable que otros más distintivos.

Un ejemplo destacado de este tipo de naming es Pizza Hut. «Pizza» ya sabemos todos por qué: porque es lo que venden, chimpún; «hut» (cabaña) porque, cuando empezaron en 1958, lo hicieron en un edificio chiquitín. Además, en el cartel solamente les cabían 8 letras. Ale, Pizza Hut. Sin ambigüedades y sin romperse más la cabeza.

Naming sugestivo o evocativo

Naming sugestivo

El naming sugestivo o evocativo es una estrategia que busca transmitir indirectamente las cualidades o beneficios del producto, servicio o empresa, generando interés y curiosidad en el público. A diferencia de los nombres descriptivos, los sugestivos no describen directamente la función, sino que sugieren asociaciones positivas o características atractivas.

Como pros de esta estrategia tenemos la flexibilidad y la creatividad que permite, que además invita a la audiencia a explorar y descubrir más sobre la marca. Ahora bien, del mismo modo, tiene el inconveniente de que la conexión entre el nombre y la oferta no es inmediatamente evidente, por lo que nos costará más establecer esa asociación en la mente del consumidor.

Entre otros ejemplos de naming sugestivo tenemos a Nike. El nombre de marca de esta empresa de ropa y calzado deportivo no describe directamente sus productos, sino que establece una conexión con la diosa griega de la victoria, Nike. Evoca connotaciones positivas asociadas con el triunfo y la excelencia.

Naming abstracto

Naming abstracto

Los nombres abstractos se crean a partir de palabras o combinaciones de letras que resultan sonoros o memorables, pero que no tienen un significado concreto o, si lo tienen, no está relacionado en absoluto con la empresa o producto al que hacen referencia.

El propósito del naming abstracto es generar interés, curiosidad y una conexión emocional con el público objetivo, sin depender de descripciones literales. De este modo, las marcas tienen toda la flexibilidad que necesitan para expandirse y entrar en nuevos mercados sin verse limitadas por un nombre que solamente se entiende en su idioma de origen.

Un ejemplo de este enfoque es la marca Caterpillar (oruga), que fabrica maquinaria pesada y equipos de construcción que fabrica. En lugar de buscar un nombre relacionado con su sector, decidieron emplear una palabra que evoca resistencia, persistencia y movilidad.

Naming compuesto

Naming compuesto

El naming compuesto implica la combinación de dos o más palabras para crear una nueva palabra única y distintiva. Esta fusión de términos puede tener el propósito de transmitir de manera clara y directa la naturaleza del producto o servicio o puede ser una creación más abstracta.

De este modo, este tipo de naming te ofrece la posibilidad de transmitir información esencial al tiempo que mantienes cierto grado de originalidad en el nombre de la marca.

Un ejemplo de naming compuesto es CaixaBank, que surge de la combinación de las palabras «caixa» (caja) y «bank» (banco). De este modo, el nombre de la marca refleja la fusión de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona con la Banca Cívica para formar el grupo financiero que conocemos actualmente. Más claro, agua.

Acrónimos

Naming con acrónimo

Usar acrónimos como nombres de marca implica usar las iniciales de varias palabras relevantes. En lugar de utilizar una denominación completa, se simplifica y abrevia ese nombre para que resulte más fácil de recordar, pronunciar y reconocer.

Un ejemplo clásico es la marca de automóviles alemana BMW (Bayerische Motoren Werke AG). En lugar de utilizar el nombre completo de la compañía (que se las trae, para qué lo vamos a negar), decidieron usar el acrónimo utilizando las iniciales de esas palabras. El resultado es más breve, elegante, compacto y atractivo.

Neologismos

Naming con neologismo

El naming con neologismos implica la creación de un nombre de marca que debe ser la combinación de letras, sonidos o palabras que no existían previamente en el lenguaje cotidiano. La intención puede pasar por transmitir un significado específico, evocar ciertas sensaciones o simplemente resultar memorables.

Este método permite a las marcas crear identidades únicas y diferenciarse. Suele tener como resultado nombres pegadizos, fáciles de pronunciar y recordar, lo que contribuye a la construcción de una marca inolvidable para el consumidor.

¿Te acuerdas de la marca Kodak? A su fundador le gustaba la letra «k» y decidió probarla en distintas combinaciones de sílabas, generando palabras inventadas que empezaban y terminaban con esa letra, hasta que dio con un nombre de marca que le gustó. Y el resto es historia de la fotografía.

Naming geográfico

Naming geográfico

El naming geográfico implica utilizar nombres de lugares, regiones, ciudades, países o características geográficas como parte integral de la identidad de marca. De este modo, se busca aprovechar la reputación, la identidad cultural o las connotaciones positivas asociadas con esa ubicación.

El naming geográfico puede proporcionar a una marca una sensación de autenticidad, herencia o calidad asociada con una región específica. Sin embargo, es importante que la elección geográfica tenga coherencia con la imagen y los valores que la marca busca proyectar.

¿Un ejemplo? Pues la aerolínea española Iberia, sin ir más lejos. Esta marca decidió utilizar el nombre de nuestra península, empleando así su conexión con la región y aprovechando el sentimiento de pertenencia que genera en el consumidor para promocionarse.

Marca personal

Marca personal

El naming basado en marca personal implica el uso del nombre del fundador, propietario o figura destacada para crear identidad de la marca. De esta manera, la marca se construye en torno a la reputación y la personalidad de ese individuo.

Es un método que puede generar confianza y credibilidad, pero también puede suponer un problema si la reputación de esa persona acaba en entredicho (porque afectará a la percepción de la marca).

Por ejemplo, la marca de moda Chanel lleva el nombre de su fundadora, Gabrielle «Coco» Chanel. Fue una diseñadora francesa icónica que revolucionó la moda femenina en la década de 1920. Desde entonces, Chanel se ha convertido en un símbolo de elegancia, lujo y estilo clásico. Esa asociación con el nombre de Coco Chanel refuerza la herencia y la visión de la marca para la industria de la moda.

¿Tanta importancia tiene el naming para una empresa?

Pues sí, el naming tiene una importancia significativa porque el nombre de la marca es, a menudo, la primera impresión que recibe un consumidor. Se trata de un componente clave de la estrategia de branding, por lo que debes elegir un nombre con cuidado y de forma estratégica si quieres establecer y construir una marca sólida.

Vamos a ver rápidamente algunas áreas que se benefician de contar con un buen nombre de marca:

  • Identidad y diferenciación: Un naming bien pensado puede diferenciar a una empresa de la competencia y ayudar destacar sus valores.
  • Permanencia en la memoria: La capacidad de recordar el nombre de la marca es esencial para conseguir conversiones reiteradas y generar lealtad en el cliente.
  • Comunicación de valores y mensaje: Ya sea a través de descriptores directos o asociaciones más sutiles, el naming puede transmitir la esencia de lo que la empresa representa. Eso sí, ¡evita las asociaciones negativas!
  • Conexión emocional: Un nombre atractivo y relevante puede resonar con las personas a las que se dirige la empresa, generando interés y conexión emocional.
  • Legitimidad y credibilidad: Un nombre profesional y bien elegido puede transmitir confianza a los clientes y socios comerciales.
  • Expansión futura: Evitar restricciones geográficas o sectoriales puede ser importante para la expansión del negocio a largo plazo.

Proceso de naming: Cómo elegir un nombre de marca inolvidable

Ahora que tenemos claro que elegir un nombre de marca va mucho más allá de dar con una mera etiqueta, quiero que hablemos sobre cómo seleccionar uno que sea inolvidable.

Aunque para llevar a cabo el proceso de naming vas a tener que sacar a relucir toda tu creatividad, no deja de haber una serie de pasos que puedes seguir para facilitarte la tarea. ¡Cada palabra cuenta!

Recuerda que el proceso de naming puede llevar tiempo y es fundamental tomarse el que sea necesario para elegir un nombre que refleje con precisión la identidad y los valores de tu marca.

¡Vamos a ver esos pasos!

Paso 1: Define tu estrategia de marca

Antes de empezar a generar nombres, define claramente la estrategia de tu marca. ¿Cuáles son los valores de tu marca? Al final, esos valores van a ser los pilares que sostendrán la identidad de tu marca y guiarán todas tus decisiones. Innovación, autenticidad, sostenibilidad… Hay muchos principios que pueden distinguir a una empresa de sus rivales. ¿Cuáles son los tuyos?

¿Y cuál es la personalidad de tu marca? Es decir, ¿cómo quieres que se perciba? Puede ser amable, elegante, aventurera, informal… No puedes dejar la personalidad del proyecto de lado durante el proceso de naming. ¡Tenla muy en cuenta!

Cuando tengas eso claro, plantéate esto otro: ¿Quién es tu audiencia? Al definir claramente quiénes son tus clientes potenciales y cuáles son sus valores e intereses, puedes crear un nombre que resuene directamente con ellos. Recuerda que tu objetivo es construir una conexión emocional y duradera con tu audiencia.

Ya terminamos este primer paso, solo queda una última pregunta: ¿Cuál es la propuesta de valor única que deseas comunicar? Esto es, ¿qué ofrece tu empresa que la distinga de tus rivales? Planteártelo de esta manera puede ayudarte a encontrar un nombre que refleje de manera auténtica y efectiva lo que tu marca tiene que ofrecer.

Paso 2: Investiga el mercado

Analiza a tus rivales y párate a pensar en por qué han elegido los nombres que han elegido. Un poquito de benchmarking nunca hace daño y te ayudará a evitar similitudes y a distinguir tu marca de las demás.

Una buena investigación de mercado también te proporcionará información sobre las preferencias y expectativas de tu audiencia. Al conocer los nombres que han conseguido resonar con ellos, establecerás una base más sólida para el proceso de naming.

Paso 3: Genera las primeras ideas

Para ir calentando motores, puedes empezar por identificar palabras clave relacionadas con tu sector, con tus convicciones o con tus objetivos. Pueden servirte como base para encontrar un buen nombre.

También puedes organizar sesiones creativas, hacer lluvias de ideas con tu equipo o utilizar herramientas online de generación de nombres (ahí tienes ChatGPT para ayudarte a arrancar).

Sé creativo y repasa todos los tipos de naming distintos que te expliqué más arriba. ¡Seguro que encuentras la combinación ganadora!

Paso 4: Prioriza simplicidad y relevancia

A veces, queriendo ser originales, podemos correr el riesgo de pasarnos de listos. Prioriza la simplicidad y la claridad: un nombre fácil de pronunciar y de recordar será más efectivo, así que te conviene evitar complicaciones innecesarias y jerga que podría ser difícil de entender.

Asegúrate de que el nombre sea relevante para tu marca y de que tenga algún significado positivo relacionado con tus productos, servicios o valores.

¿Ya lo tienes? Perfecto.

Paso 5: Comprueba que el nombre está disponible

Verifica la disponibilidad legal del nombre que tienes en mente. Asegúrate de que no haya conflictos de marcas registradas para que no haya líos. Este análisis debe ir más allá del ámbito local, si te planteas la expansión global de la marca. Una vez lo tengas claro, registra el nombre legalmente para protegerlo como propiedad intelectual.

El registro del dominio es otro aspecto crucial. Si está libre, no dudes mucho y regístralo. No vayas a quedarte sin él.

Paso 6: Prueba el nombre con potenciales clientes

Probar el nombre de tu marca con potenciales clientes te dará información valiosa sobre la percepción que la audiencia tiene del nombre propuesto. Este paso implica someter la marca a la evaluación directa de individuos representativos de tu clientela para obtener retroalimentación antes de implementar el nombre definitivamente.

Recopila sus opiniones y reacciones. Puedes utilizar encuestas o entrevistas para entender cómo perciben los potenciales clientes el nombre en términos de resonancia, permanencia en la memoria y alineación con los principios de la marca. ¿Cómo se interpreta el nombre en esa cultura?, ¿hay alguna connotación en la que no habías pensado?

No temas hacer ajustes si es necesario.

¡Listo! Espero que tengas más claro lo que es el naming

Recuerda que el naming no es simplemente un acto de denominación, sino una narrativa que comunica los valores, la personalidad y la esencia misma de tu empresa. Al abordar el proceso de manera reflexiva y estratégica no solo creas un nombre, sino que ganas papeletas para perdurar en el mercado. ¡Solo te hace falta un poco de confianza y creatividad!

Cuéntame si el post te ha servido para aclararte las ideas y dar con el nombre perfecto que estabas buscando.

Andrea Barreiro
Andrea Barreiro

Técnico de marketing online en el sector del hosting desde 2012. Invierte el tiempo en leer mucho, subir montes e intentar que Bowie no se coma el sofá.

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