Qué es una API, explicada en lenguaje sencillo

Qué es una API, explicada en lenguaje sencillo

Categoría:  Seguridad web, Desarrollo web
Fecha: 14/09/2026
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Es prácticamente imposible que no hayas escuchado estas tres letras: API. Lo normal es que llegues a este post dudando sobre qué es una API, precisamente porque los de marketing o programación están hablando de ello.

Suena bastante técnico cuando te hablan de “API key de proveedor” o “API caída”, pero lo cierto es que no tienes que saber de código para entender qué es una API.

Sin embargo, te será de ayuda saber qué potencial ofrece a tu proyecto. Por lo que te explicamos en detalle y con ejemplos sencillos todo lo que te hace falta saber para dominar el tema de las APIs.

Índice del artículo

  • Qué es una API en informática (y por qué todo el mundo habla de ellas)
  • Definición de API: interfaz de programación de aplicaciones
  • Para qué sirve una API: casos de uso reales
  • Ejemplos de API en la vida cotidiana que ya usas sin saberlo
  • Para qué sirve una API en un proyecto digital o negocio web
  • APIs de terceros: qué son y cuándo conviene usarlas
  • Ventajas de usar una API en tu proyecto web o negocio digital
  • Automatización e integración entre herramientas
  • Ahorro de tiempo y desarrollo más rápido
  • Escalabilidad y reutilización del código
  • Cómo funciona una API: el ciclo petición-respuesta explicado paso a paso
  • Qué ocurre cuando una aplicación llama a una API
  • Qué es un endpoint de una API y por qué es importante
  • Qué es una API key y para qué se usa
  • Tipos de API más comunes: diferencias y cuándo usar cada una
  • API REST: qué es y por qué es la más popular en desarrollo web
  • API SOAP: cuándo tiene sentido usarla todavía
  • GraphQL: la alternativa moderna a REST
  • API web vs. API de sistema vs. API de base de datos
  • API pública, privada y de partner: cuál es la diferencia
  • Qué es una Open API y cómo se diferencia de una API propietaria
  • Tabla comparativa: velocidad, flexibilidad y casos de uso
  • APIs, rendimiento del servidor y hosting: lo que nadie te cuenta
  • Por qué la latencia del servidor afecta directamente a tus integraciones API
  • Qué tipo de hosting necesitas si tu aplicación consume APIs intensivamente

Qué es una API en informática (y por qué todo el mundo habla de ellas)

Para perderle el miedo al concepto, empecemos por traducir las siglas.

Definición de API: interfaz de programación de aplicaciones

API significa interfaz de programación de aplicaciones, del inglés Application Programming Interface.

Suena muy complejo, pero lo cierto es que es un punto de encuentro para que dos elementos “se entiendan”. Si lo vemos con algo tan cotidiano como tu smartphone, la pantalla es lo que te permite a ti interactuar con la máquina. Pues la API es la interfaz que hace que dos aplicaciones de software se comuniquen.

La analogía del camarero: cómo entender una API sin código

Vamos a explicarte esto con un ejemplo fácil para que te olvides del miedo al código que tanto espanta con esto de las APIs. Imagina que sales a cenar:

  • Tú eres el cliente (o la aplicación A): estás sentado a la mesa y echas un vistazo al QR de turno para elegir qué comer. No te vas a ir a la cocina a preparar todo, sino que lo pides.
  • La cocina es el sistema o servidor (la aplicación B): la magia de tu comanda debe llegar a cocina para que te preparen lo que quieras. Pero no va a venir el cocinero a preguntarte, claro.
  • El camarero es la API: es el intermediario indispensable. Va a tu mesa y recoge tu petición y se la pasa a cocina. Después, al cabo de un rato, recibe respuesta y te la trae en forma de comida.

Por tanto, al igual que pasa con el camarero, las APIs transportan peticiones y respuestas entre sistemas informáticos. Tú, como usuario final, no te das cuenta de todo el viaje que hacen los datos por detrás.
Analogía del camarero explicando qué es una API

Por qué las APIs son la base de internet tal y como la conocemos

Hasta hace no mucho era raro que un software tuviera que conectarse a otro. Se instalaba en el ordenador y listo. Pero ahora tenemos un mundo en el que hay muchas aplicaciones conectadas entre sí, a modo de ecosistema.

Las APIs de terceros se usan para que funcione un mapa mientras vas en el coche, pero también para un chat, pasarelas de pago y todo tipo de desarrollos que puedas imaginarte. Gracias a ellas, aplicaciones que antes vivían completamente aisladas ahora intercambian datos entre sí en tiempo real, sin que el usuario note el proceso.

Para qué sirve una API: casos de uso reales

La mejor forma de asimilar qué hace una API es observar cómo reacciona en tu día a día. Aunque no las veas, interactúas con decenas de ellas cada vez que desbloqueas tu teléfono.

Ejemplos de API en la vida cotidiana que ya usas sin saberlo

Veamos tres situaciones muy comunes donde las APIs están trabajando a pleno rendimiento en segundo plano:
Ejemplos de API conectando mapas, pagos y aplicaciones

Google Maps embebido en una web de reservas

Si entras en Google Maps para desarrolladores, te darás cuenta de que hay muchísimo más que las fichas de sitios a los que te mueves en las búsquedas por el mapa.

Como es lógico, si tienes un negocio, no haces tú el mapa calle a calle para que tu cliente te busque, sino que le pides a la API de Google Maps que muestre el mapa en tu web o que te lleve. Lo que hace dicha API es procesar tu petición y darte el mapa o direcciones que necesitas.

El botón 'Iniciar sesión con Google' o 'Apple' en cualquier app

Si has intentado acceder a una web y te pide un formulario, a veces es posible esquivarlo con el famoso “Iniciar sesión con Google” o “Accede con Meta”.

¿Y esto qué supone? Que realmente te comunicas con la API de Google o Meta. Desde ahí provees la información de forma segura, dando los datos que sea con permiso, pero respetando tu privacidad en el proceso de acceso.

Los pagos con Stripe o PayPal en una tienda online

Si vas a comprar algo en una tienda online, está claro que raro es que el propio negocio procese la transacción, porque tendríamos ahí un riesgo de seguridad tremendo.

¿Qué hace la web? Sencillo. Tira de la API de Stripe, la API de PayPal o de Redsys para gestionar la transacción. Todo va debidamente cifrado a través de pasarelas certificadas, hablando con el banco para confirmar que tienes dinero para afrontar ese pago y, así, confirmar la transacción. Pago completado.

Para qué sirve una API en un proyecto digital o negocio web

Está claro que tengas el negocio online que tengas, las APIs son tus mejores aliadas por tres motivos fundamentales:

  1. Permiten delegar funciones complejas: no intentes desarrollar un sistema completo desde cero si puedes conectarte mediante API a plataformas que ya hacen perfectamente eso mismo que tú quieres conseguir.
  2. Sincronización en tiempo real: te permite conectar tu CRM en la medida en que necesites. Así que todo lo que sea facturar, trato con el cliente, gestionar una compra, stock, procesos… absolutamente todo se puede resolver vía API, manteniendo la información debidamente centralizada.
  3. Consistencia de datos: se evitan los típicos errores que implican las personas implicadas en procesos.

Como ves, en la mayoría de casos no compensa arriesgarse a montar una API desde cero, porque cada proyecto tiene unas necesidades y unos recursos, y lo normal es que salga más a cuenta apoyarse en APIs ya consolidadas que sean viables técnica y económicamente para tu proyecto. Veamos con más detalle qué diferencia a una API de terceros de una desarrollada internamente.

APIs de terceros: qué son y cuándo conviene usarlas

Como te imaginas, usar una API de terceros implica que hay una empresa que te la da y se encarga de todo. Digamos que te ofrece funcionalidades específicas para que las integres en tus aplicaciones.

Para darte un ejemplo sencillo, no tiene sentido que te gastes un dineral en desarrollar un algoritmo de traducción si puedes tirar de la API de DeepL o la Translation API de Google Translate que, además, tienen muchísima información que las hace increíblemente potentes.

Ventajas de usar una API en tu proyecto web o negocio digital

Optar por un desarrollo basado en APIs no es un capricho de los programadores, sino que supone toda una decisión de negocio que impacta directamente en la rentabilidad y la flexibilidad de cualquier empresa.

Automatización e integración entre herramientas

La ventaja más evidente es la capacidad de crear flujos de trabajo donde la información viaja sola de un sitio a otro.

Si integras tus sistemas mediante APIs, vas a conseguir que, cuando un usuario rellene un formulario de contacto en tu web de WordPress, el webhook del propio plugin de formularios envíe los datos a tu hoja de ruta de ventas, se cree una tarea en tu gestor de proyectos y se le añada a una lista de correo específica en tu plataforma de email marketing. Todo automatizado y sin intervención humana, con lo que la probabilidad de error baja muchísimo: si el flujo funciona bien una vez, funcionará bien siempre, y si en algún momento falla, se detecta y se corrige sin problema.

Ahorro de tiempo y desarrollo más rápido

En esta vida el tiempo es dinero. Al no tener que reinventar la rueda para cada funcionalidad, los desarrolladores van a construir y lanzar aplicaciones al mercado en una fracción del tiempo que les costaría de otra forma. Esto reduce el coste inicial de desarrollo de cualquier startup o al lanzar tu MVP, porque sale mucho más barato que desarrollar la solución desde cero; eso sí, no olvides que las APIs y los servicios externos tienen un coste por uso y también un coste en tiempo de configuración.

Escalabilidad y reutilización del código

Si en el futuro decides rediseñar por completo tu página web o decides crear una aplicación móvil nativa para tu negocio, no tendrás que empezar desde cero. Si las funciones principales de tu base de datos están gestionadas por una API, tanto tu nueva web como tu futura app móvil se conectarán al mismo "camarero" para obtener la información. Esto hace que tu infraestructura digital sea modular y preparada para crecer sin límites.

Cómo funciona una API: el ciclo petición-respuesta explicado paso a paso

Aunque los entresijos de las APIs implican códigos de programación, entender el flujo básico es sumamente sencillo.

Todo el proceso gira en torno a una conversación fluida de ida y vuelta de solo dos pasos: petición (request) y respuesta (response).
Diagrama del ciclo de petición y respuesta de una API

Qué ocurre cuando una aplicación llama a una API

Volviendo a nuestra analogía del restaurante, el proceso tecnológico sigue un orden muy estricto:

[ Cliente / App ] --- Petición (Request) ---> [ API ] ---> [ Servidor / Destino ]

[ Cliente / App ] <--- Respuesta (Response) <--- [ API ] <--- [ Servidor / Destino ]

Vamos a desarrollarlo en algo más de detalle, por pasos.

El cliente hace una petición (request)

La aplicación de origen (por ejemplo, tu móvil al abrir la app del tiempo) realiza una llamada hacia una dirección de internet específica vinculada a la API. Esta llamada contiene la pregunta exacta: "¿Qué tiempo hace hoy en Lugo?".

El servidor procesa y devuelve una respuesta (response)

El servidor que tiene la base de datos meteorológicos recibe la orden del "camarero" (la API), busca la información solicitada en sus registros y devuelve un paquete de datos con la respuesta: "Estamos a 18 grados y el cielo está nublado". La app de tu móvil recibe estos datos en bruto y te los muestra con un icono de un sol cubierto por una nube.

El formato de los datos: JSON y XML

Para que este intercambio de información sea ultrarrápido, las aplicaciones no se envían textos largos o imágenes pesadas. Utilizan formatos de texto ligero y estructurado para que cualquier ordenador pueda leerlos al instante. El estándar más popular y utilizado en el desarrollo web moderno es el JSON (un formato muy limpio estructurado en parejas de "clave" y "valor"),aunque el formato XML sigue siendo una opción robusta y muy soportada, con usos habituales en el día a día como los sitemaps XML, los feeds RSS o las exportaciones de WordPress.

Qué es un endpoint de una API y por qué es importante

Cuando los desarrolladores configuran una API, necesitan saber exactamente a dónde tienen que enviar la información. Ese "sitio" es el endpoint (punto de acceso).

Piensa en los endpoints como si fuesen las extensiones de una gran oficina. Si llamas a la oficina central (la dirección base de la API), necesitas marcar una extensión u otra según lo que quieras conseguir:

  • Si vas a consultar usuarios, el endpoint podría ser /api/usuarios.
  • Para ver los productos de la tienda, llamarías a /api/productos.
  • Pero para procesar un pago, la llamada iría a /api/pagos.

Cada endpoint tiene unas reglas muy estrictas sobre qué información acepta y cómo la va a devolver. Y aquí nos adentramos ya en la parte de seguridad.

Qué es una API key y para qué se usa

Cualquier API de calidad necesita controlar quién accede a sus servidores. La API key evita, en primer lugar, que el servicio quede abierto a todo internet. Y además, si cualquiera pudiese lanzar peticiones masivas sin control, se podría llegar a sobrecargar la API o incluso tumbar el servidor. Para evitarlo, existen las API keys o claves de API.

Una API key es un código alfanumérico largo y único que funciona como una combinación de usuario, contraseña y DNI electrónico. Cuando te registras en un servicio, se te asigna esta clave. Es solo tuya.

Cada vez que tu aplicación hace una petición, incluye esa API key de forma oculta en la llamada. De este modo, el servidor de destino puede verificar en un milisegundo:

  • Quién está haciendo la petición.
  • Si tiene permisos para acceder a esa información.
  • Cuántas consultas lleva hechas y si ha llegado al máximo permitido (fundamental si es una API de pago por uso).

No te preocupes, porque todo esto sucede de forma automática y ni te enteras. Lo fundamental, por tu propia seguridad al usar APIs es que tengas en cuenta el siguiente punto.

Dónde encontrar y cómo gestionar tus claves API

Por tu propia seguridad, nunca jamás debes compartir tus API keys de forma pública, ni dejarlas visibles en el código que cualquier usuario pueda leer desde su navegador.

Si alguien te roba tu clave API de facturación o de un servicio, podría realizar miles de consultas a tu costa y dejarte una factura astronómica. Trátalas siempre con el mismo cuidado con el que guardas las contraseñas de tus cuentas bancarias.

Tipos de API más comunes: diferencias y cuándo usar cada una

En el desarrollo de software no existe un único tipo de "camarero". Dependiendo de la velocidad que necesites o la complejidad del proyecto, además de su nivel de seguridad, los programadores eligen un tipo de API u otro.

A continuación, analizamos las APIs más populares a día de hoy.

Si hoy en día se monta un proyecto digital, lo más probable es que se use una API REST (Representational State Transfer). Roy Fielding definió este modelo en el año 2000, en su tesis doctoral, y desde entonces se ha extendido masivamente en la web moderna, en buena medida porque las REST API devuelven los datos en JSON, un formato muy ligero y para el que prácticamente todos los lenguajes de programación incluyen librerías nativas.

Características de una API REST

Entre las características esenciales de una API REST están:

  • Usa el protocolo HTTP: emplea los mismos comandos que usas para navegar por internet (como GET para leer datos, POST para crearlos, PUT para actualizarlos y DELETE para borrarlos).
  • Sin estado (Stateless): cada petición es totalmente independiente. El servidor no recuerda si acabas de hacer otra pregunta antes, así que la petición actual debe llevar toda la información necesaria (incluyendo la API key) para completarse.
  • Formato JSON: como vimos antes, prefiere enviar la información en bloques de texto JSON muy ligeros y rápidos de procesar.

Estas tres características explican por qué REST se ha convertido en el estándar por defecto de la mayoría de proyectos web.

Ventajas de usar una API REST en desarrollo web

Es sumamente fácil de entender por cualquier programador. Pero, además, devuelve los datos en formato JSON de forma muy directa y es ideal para crear microservicios o alimentar aplicaciones frontend desarrolladas en JavaScript, React, Vue.js o cualquier otra tecnología.

Si utilizas WordPress, por ejemplo, este ya viene de forma nativa con su propia API REST de WordPress, que permite a otras apps leer tus artículos y, si se autentican con un usuario con permisos suficientes, publicar o registrar usuarios de forma externa (y, en el caso de los productos, mediante la REST API propia de WooCommerce), aunque conviene tener en cuenta que, si no la vas a usar, lo recomendable es desactivarla, aunque antes hay que comprobar que ningún plugin dependa de ella, porque muchos la siguen usando y dejarían de funcionar.

API SOAP: cuándo tiene sentido usarla todavía

Antes de que REST dominara todo, el rey indiscutible era SOAP (Simple Object Access Protocol). A diferencia de REST, que es más flexible, SOAP es un protocolo de comunicación sumamente estricto y rígido.

Obliga a enviar los datos únicamente en formato XML (más pesado que JSON) y cuenta con capas de seguridad y control de transacciones hipervigiladas. Aunque para una web pequeña o una app móvil no tiene sentido usarla por su complejidad, sigue siendo el estándar en aplicaciones bancarias y sistemas gubernamentales que no pueden permitirse el más mínimo error en el envío de datos.

GraphQL: la alternativa moderna a REST

Desarrollada internamente por Facebook en 2012 y liberada como estándar abierto en 2015, GraphQL es la tecnología que está plantando cara a las APIs REST tradicionales.

Imagina que en una API REST, para mostrar el perfil de un usuario, tienes que hacer una llamada para obtener su nombre, otra para ver sus fotos, otra para vídeos y otra más todavía para listar sus amigos. Con GraphQL el desarrollador va a hacer una única consulta personalizada al servidor y pedirle exactamente lo que necesite. Nada más. Así, evita que la aplicación descargue datos innecesarios, lo que es un ahorro importante.

API web vs. API de sistema vs. API de base de datos

Aunque en esta guía nos centramos en las APIs que funcionan a través de internet, es importante saber que no todas las APIs necesitan una conexión de red para funcionar:

  • APIs Web: son de las que hemos estado hablando. Conectan aplicaciones a través de internet usando servidores (como la API de Google Maps o Stripe).
  • APIs de Sistema (o de Sistema Operativo): conectan el software con el hardware del propio dispositivo. Si la aplicación de cámara de fotos te pide permiso para acceder al carrete, utiliza esta tecnología.
  • APIs de Base de Datos: permiten que una aplicación se comunique directamente con un gestor de bases de datos (como MySQL o PostgreSQL) para escribir, editar o consultar registros sin salir del propio servidor.

Además de por su arquitectura, las APIs también se clasifican según quién tiene permiso para acceder a ellas.

API pública, privada y de partner: cuál es la diferencia

Dependiendo de quién tenga permiso para conectarse al "camarero", las APIs se clasifican en tres grandes grupos:

  • APIs públicas: son accesibles para cualquier desarrollador externo con pocas restricciones. Muchas empresas las ofrecen con una modalidad gratuita limitada o con planes de pago, aunque para buena parte de ellas la API es directamente su vía de rentabilidad B2B; y tampoco faltan servicios que no tienen API o que la cobran muy cara.
  • APIs Privadas: son de uso exclusivo interno de una empresa. Conectan los sistemas propios (por ejemplo la base de datos de stock de un almacén con la aplicación de la tienda online) y no están expuestas al público.
  • APIs de Partner: se comparten de forma segura únicamente con socios comerciales específicos mediante acuerdos previos (por ejemplo, en un posible acuerdo entre una aerolínea comercial y una web de reservas de viajes tipo Skyscanner).

Otro término que suele generar confusión, y que conviene distinguir bien, es el de Open API frente a API propietaria.

Qué es una Open API y cómo se diferencia de una API propietaria

Es común confundir estos términos, pero tienen matices importantísimos:

  • Open API (API Abierta): es una API pública que se publica junto con una documentación muy detallada y estándares abiertos (como OpenAPI Specification). Cualquier desarrollador puede integrarla en cuestión de minutos sin tener que pedir permiso a nadie.
  • API Propietaria: es una interfaz de comunicación desarrollada a medida por una empresa para sus propios productos y tecnologías bajo sus propias reglas y patentes. Su código no es abierto por lo que necesitarás licencias de uso explícitas para poder interactuar con ella.

Para verlo de un vistazo, esta tabla resume la velocidad, la flexibilidad y los casos de uso de las tres arquitecturas.

Tabla comparativa: velocidad, flexibilidad y casos de uso

Tipo de API Velocidad Flexibilidad Casos de uso comunes
API REST Muy rápida Alta (flexible y ligera) Páginas web, aplicaciones móviles y WordPress
API SOAP Más lenta Muy baja (estricta) Banca y sistemas gubernamentales
GraphQL Ultra rápida Máxima (consultas a medida) Aplicaciones complejas con gran volumen de datos

APIs, rendimiento del servidor y hosting: lo que nadie te cuenta

Si tu sistema va a tirar de APIs de terceros de forma intensiva (por ejemplo con una web de reservas que consulta precios de hoteles en tiempo real o una aplicación que genera imágenes con inteligencia artificial mediante la API de OpenAI), hay un factor crítico que casi todo el mundo pasa por alto: la infraestructura de tu propio servidor.

Cada vez que tu web hace una llamada a una API, tu servidor tiene que "esperar" a que el otro servidor le conteste, y ese servidor externo es de un tercero sobre el que no tienes ningún control. Si esa llamada responde lenta, el TTFB se dispara y, peor todavía, la petición se queda congelada consumiendo RAM; si además tu hosting está saturado, el proceso se ralentiza aún más de cara al usuario. Conviene tenerlo en cuenta y utilizar siempre un servidor rápido.

Por qué la latencia del servidor afecta directamente a tus integraciones API

La latencia es el tiempo que tarda un paquete de datos en viajar desde tu servidor hasta el servidor de la API y volver. Si tu web está alojada en un servidor VPS de calidad, con recursos de CPU, RAM y disco reservados para ti, tendrás mucho más margen para absorber las llamadas a APIs que en un servidor saturado por overselling. Eso sí, si la API externa responde lenta el TTFB se va a ralentizar igual y la petición se queda encolada consumiendo RAM, algo que no se puede controlar del todo desde el servidor.

Para el usuario final, esto se traduce en una pantalla de carga perfecta y una experiencia de usuario de diez. Si tu web realiza diez consultas por API para cargar una sola página, tenlo en cuenta, porque cada petición suma latencia y, si esa espera del servidor se alarga o la llamada no se hace de forma asíncrona, acabará lastrando tus tiempos de respuesta y tu velocidad web (y con ellos, de forma indirecta, el SEO).

Qué tipo de hosting necesitas si tu aplicación consume APIs intensivamente

Si tu proyecto depende del rendimiento de integraciones API constantes, debes huir de los proveedores que hacen overselling y, si tu hosting compartido sigue con tecnologías obsoletas, cambiar de proveedor (en un VPS o dedicado el problema puede estar en la configuración o en tu sysadmin), optando siempre por soluciones verdaderamente profesionales:

  • Servidores VPS (Servidor Privado Virtual): te garantizan recursos de procesamiento (CPU y RAM) dedicados exclusivamente a tu web. Tu "camarero" procesará las peticiones al instante sin tener que hacer cola detrás de las webs de otras mesas.
  • Ubicación geográfica estratégica: aloja tu base de datos y tu web en un centro de datos cercano a tu público objetivo, porque la distancia física entre el servidor y los visitantes suma milisegundos a cada petición. Si tu audiencia está en España, el servidor debería estar en España o en Europa occidental; y si es global, tira de un CDN.
  • Configuración de Webhooks en servidores VPS: los webhooks son como "APIs inversas". En lugar de que tu servidor esté preguntando cada cinco minutos: "¿Ha comprado alguien ya?", el servidor de pagos avisa a tu VPS solo cuando ocurre el evento.

Un servidor bien optimizado procesa estas notificaciones al instante, sin necesidad de que tu web esté preguntando constantemente si ha pasado algo nuevo. Con esta base ya tienes claro qué es una API, cómo funciona y qué factores de infraestructura conviene vigilar si tu proyecto depende de ellas.

Jesus Magaña
Jesus Magaña

Jesús Magaña es especialista en SEO y creación de contenido. Comparte su conocimiento de forma clara y accesible desde 2006.

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